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Lo prometido es deuda y hoy hablaremos del ayuno, aunque rizaremos el rizo y hablaremos de estos dos conceptos, enfrentándolos y pensándolos. Inanición y ayuno que a simple vista parece que nada tiene que ver uno con otro, aunque tienen mucha relación y os explicaré el porqué.

Empecemos por el principio…

¿Qué es el ayuno?

Es el acto de abstenerse total o parcialmente de comer o beber, por un tiempo determinado. Como os sugiere estas líneas, hay diferente ayunos, en función de las necesidades y patologías, aunque creo que el que más conocéis y me atrevería a decir que se ha puesto de moda, es el llamada ayuno intermitente. De este hablaremos, además también es el más radical ya que solo se admite el agua y algunos minerales que no sacan al cuerpo de dicho ayuno.

El ayuno intermitente, es cuando se alterna la alimentación con periodos de abstención, que pueden darse en ventanas de más o menos horas según los beneficios que se quieran obtener, siendo el de 16 horas el máximo razonable dentro de esta modalidad (yo lo practico así que es el que me parece a mí más razonable, se entiende), con su correspondiente 8 horas de ingesta.

Hoy en día hay personas que piensan que este tipo de ayuno significa, dejar de comer 16 horas y comer lo que te dé la gana las restantes 8 y nada más lejos de la realidad.

¿Sabéis lo que es el hambre real? diréis que sí, porque estamos acostumbrados a sentir, ¿hambre?, ¿creéis?, la respuesta es no. La mayoría de las personas, piensan que hambre es esa sensación, que te da en el estómago, pero hay muuuchas veces que eso no es hambre, puede ser sed por ejemplo, ganas de dulce, aburrimiento, enfado…de todo.

Dicen que el hambre real se localiza en la boca del estómago como una punzada, un vacío , que crece de manera progresiva, que puede llegar a esperar y que en la necesidad se corrige con cualquier alimento.

El hambre emocional, que es como se llama el NO hambre, es totalmente distinto aunque a veces es difícil de diferenciar. Suele notarse un poco más arriba, casi a la altura del cuello. Da de pronto, de manera automática, no puede frenarse , tienes la necesidad de alimentarte con algo concreto y normalmente, no suele escogerse alimentos sanos.

Con referencia al ayuno, deciros que se debe comer siempre que haya hambre. Por eso lo fundamental de primeras es entrenarnos y saber cuando es real, ya que de otra forma sería comer por comer y sino sabes cuando NO es hambre , puede pasar que en medio del ayuno, fuerces a tu cuerpo a estar sin comer por lo que las consecuencias será fastidiarte el sistema hormonal, el metabolismo a medio y largo plazo, dependiendo de cuantas veces lo hagas de manera incorrecta.

Y en el otro caso, haciendo el ayuno tengas la sensación de lo que crees es hambre, comes, te das cuenta que realmente no necesitabas y te fastidies la posibilidad en ese día de hacerlo (tampoco importaría obvio, es un entrenamiento), aunque es importante reconocerla y reconocerse.

¿Cómo hacerlo entonces?

Lo primero es saber que no es una dieta, ni algo ocasional que haces para perder peso( aunque algun@s lo practiquen para ello), sino un modo de vida que tiene maravillosos beneficios para la salud, incluso para esa gran cultura anti-age, que según a que edades se empieza a buscar.

El cuerpo durante el ayuno deja de gastar esa energía y al tenerla disponible, la usa para otras funciones como la autofagia ,proceso que renueva nuestras células evitando que se acumulen productos de deshecho, componentes que ya no funcionan bien, activando la regeneración celular y por supuesto la mejora del sistema inmune.

Segundo, empezaremos revisando nuestra actual dieta, ya que el ayuno no significa no comer sin más o comer menos cantidad porque entiendes que ayunar es saltarse comidas. Cuando digo lo de revisar nuestra dieta actual, me refiero a según tu edad, proceso, posibles estados carenciales, necesidades diarias, actividad física, condiciones de salud, incluso emocional, etc.

Y según sea todo lo anterior, llegaremos a la conclusión de lo beneficios que aparecen por etapas y con ellas las horas, a esta alturas sabréis ya, que no eliges llegar y ayunas hasta esas horas sino que te alimentas en condiciones y tu cuerpo solo, solito llega hasta donde necesita.

Esto es posible gracias a la regulación de una hormona llamada Ghelina, también llamada la “hormona del hambre”, que a los días de comenzar los ayuno hace que cada vez tengas menos ansiedad por la comida, por lo que cada vez vas teniendo más sensaciones sobre ese bendito hambre real del que no paro de hablaros.

Cuando empiezas el ayuno, tu cuerpo cuenta en horas y este realiza ciertas acciones:

A partir de las 4 horas el cuerpo comienza a utilizar el azúcar acumulado para generar energía.

A partir de las 8horas empieza a aumentar la testosterona y la hormona del crecimiento

A partir de las 12h el cuerpo empieza a usar la grasa como energía, por lo que es cierto que sirve para bajar de peso, equilibrar los triglicéridos y el colesterol.

A partir de 16h empieza la autofagia.

Y a partir de las 20 empieza la producción de células madre.

Un cuerpo bien alimentado fuera de la fase de ayuno, hará que tu cuerpo reciba todos sus beneficios y será un cuerpo sano, longevo y tú feliz.

Un cuerpo forzado al ayuno y mal alimentado fuera del, estará “matado” de hambre ( innanición), sientiéndose castigado, estresado, malnutrido con lo que eso conlleva y por lo tanto tendréis el deterioro que corresponda.

Sé que se dicen muchas cosas del ayuno, sé que hay mucha gente diciendo como hacerlo, pero creéme que no todo es correcto y a veces cuando leo siento la necesidad de decirles que deben estar con los consejos de alguien facultado para ello.

Yo soy carnívora y hago ayunos diarios, unas veces de 12, otras de 16, otras de 18, así que tengo experiencia, una buena experiencia.

En Fisicoemocional además de estar aconsejad@s 100% por colaboradores que por supuesto están titulados como nutricionistas/dietistas., también te acompañamos en ese proceso emocional que hace que tus ingestas sean emocionales.

Si sabes que quieres conseguir a nivel emocional o descubrirte, que densidad nutricional necesita tu cuerpo para estar en óptimas condiciones, sabéis como empezar, como reconocer el hambre de lo que no es y al romper el ayuno como debe ser alimentado vuestro cuerpo, ya que después de tantas horas obviamente no deberemos comer cualquier cosa y que suplementación se necesita de manera personalizada, tendréis el 100% de los beneficios a largo plazo no solo del ayuno sino de la alimentación fuera del, en vez de fastidiarlo todo aunque quede muy bonito decir que lo hacéis…

Os leo.

Namasté

Mar González

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